El paisaje en la mesa

La riqueza gastronómica de los Pirineos hace que resulte un placer sentarse a la mesa y degustar sus platos de montaña. Caza, setas, quesos de vaca y oveja, embutidos...

La cocina pirenaica extrae el máximo partido a los productos de la tierra y, combinándolos con la sabiduría ancestral, sorprende a los paladares más exigentes. La ternera de los Pirineos catalanes -que cuenta con denominación de origen propia-; el pollo de payés; el cordero; la trucha de río; los patés, el arroz de mar y montaña; la escudella (guiso a base de verduras y fideos o arroz); la carn d’olla (cocido a base de carne, verduras y legumbres); la olla aranesa; el trinxat (guiso de col y patata) o el pan con tomate...

Platos que reciben la influencia de la proximidad del Mediterráneo y de la alta montaña, con los mejores condimentos y regados con excelentes vinos con denominación de origen. Una cocina de recetas milenarias, elaboradas con paciencia, a fuego lento. Una combinación de sabores fuertes y aromas de gran potencia. Fritos, trinchados y agridulces que se pueden degustar en una gran variedad de ferias y muestras a lo largo de todo el año.