La memoria de un lugar

Los Pirineos, columna vertebral de Cataluña, ofrecen un extenso y valioso patrimonio arquitectónico y cultural. Fuente de inspiración de escritores y pintores, y cuna de una cultura milenaria, albergan iglesias románicas, monasterios, castillos, conjuntos arqueológicos y pueblos medievales, además de cerca de cincuenta museos. Santuarios de gran belleza y devoción, lugares de culto y piedras llenas de historia.

En Cataluña debe destacarse un estilo arquitectónico que brilla con luz propia: el románico. Su máximo exponente se encuentra en el conjunto de iglesias de La Vall de Boí, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El territorio está repleto de joyas monumentales de gran valor, como los monasterios de Santa Maria de Ripoll o Sant Pere de Rodes; la abadía de Santa Maria de Gerri, en Gerri de la Sal; la iglesia de Sant Jaume de Frontanyà; la catedral de Solsona, o la iglesia de Santa Maria d’Arties, en La Val d’Aran...

Vestigios que son testimonio del paso del tiempo que se pierde en la memoria, del nacimiento de la historia de Cataluña. En todos sus rincones se respira el arte de las distintas épocas. Solo hay que relajar la vista y deleitarse.